Marruecos tuvo una ventana privilegiada desde la que presenciar el desarrollo del asalto masivo a Ceuta y la reacción de las fuerzas de seguridad españolas para intentar repelerlo.
En las horas clave del incidente, Rabat operó sobre el Estrecho de Gibraltar sus dos satélites espía militares, el Mohamed VI-A y el Mohamed VI-B.
Fueron desarrollados en secreto desde 2013 en un programa conjunto con Francia y sus sistemas ópticos permiten fotografiar con gran detalle lo que ocurre sobre el terreno, como por ejemplo, despliegues de unidades militares.