jueves, 20 de diciembre de 2012
Terminal de acceso (Dispositivo nivel 1 a 3)
Un portátil con lo último en prestaciones, salido del departamento técnico con el mejor hardware y un sistema operativo perfectamente configurado con la mejor de la protección cara a seguridad informática. Ejecuta un sistema operativo basado en UNIX adaptado por los técnicos, e implementa múltiples sistemas de seguridad, gps para posicionarlo, envío de datos de forma muy discreta a través de la red para prevenir su mal uso, sistema de autodestrucción con activación remota... en resumidas cuentas, un portátil en el que el concepto de seguridad está realmente cuidado.
Aunque la seguridad del terminal es extrema, la auténtica seguridad reposa en los servicios a los que se conecta, ya que los accesos pueden autorizarse solo a determinado nivel, solo a ciertas franjas horarias, por una cantidad de minutos determinados, bajo autorización telefónica al momento de acceder, solo a ciertos datos, o como fuere.
Mas allá de su construcción en duraluminio para ofrecer ligereza y resistencia, y de contar con las últimas prestaciones en hardware, no deja de ser una terminal portatil preparada para enlazar directamente con los servicios de inteligencia mas punteros que una agencia de inteligencia pudiese disponer, para buscar rostros, voces, huellas, o todo tipo de datos que sean introducidos. El portátil acepta conexión a varios periféricos para digitalizar la entrada de datos. (P.ej cámaras de video, grabadoras de audio...) No hace falta señalar que esto puede abrir innumerables debates legales, y que su cesión a un agente entabla la máxima de las responsabilidades.
El portatil puede configurarse como enlace de video con los satélites espía, mostrando a tiempo real sus imágenes o incluso (según la configuración con la que el equipo se entregue) con capacidad para manejar los satélites. Esto cuenta como un dispositivo de nivel 2.
Naturalmente, estas terminales pueden prepararse también para enlazar con otros tipos de redes de espionaje (como p.ej Echelon, el Carnivoro del FBI, Trapwire, o la que fuere). Si la terminal está preparada para conectarse a otras fuentes de inteligencia, según la utilidad de estas, y el accso permitido, podría seguirse considerarse un dispositivo de nivel 1, o de nivel 2, tenga o nó conexión de video satelital. O si las bases de datos a las que tiene acceso son lo suficientemente completas, puede contar perfectamente como un dispositivo de nivel 3, incluso sin tener acceso a video satelital.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Distancia entre ciudades
Hablabamos hace mes y medio de los husos horarios en el mundo.
Después de saber las horas en el mundo, otro recurso menos util pero que puede seguir siendo interesante es saber cuanto tardas por carretera de una ciudad a otra a tal velocidad, e incluso que consumo de gasolina haces.
Para eso, si necesito, miro en LaDistancia.es
martes, 18 de diciembre de 2012
Scaneador de frecuencias (Dispositivo nivel 1)
Aparentemente, un reproductor mp3, o un ipod, pero realmente incluye la capacidad de escuchar ondas, mas concretamente, telefonía movil cercana o las frecuencias restringidas como la de la policía, bomberos, militares, hospitales, aeropuertos...
Simplemente colocándose los cascos, y desplazándose por el dial, se podrá buscar la frecuencia deseada, siendo capaz de escuchar incluso las frecuencias digitales encriptadas mas modernas (como el P25 americano, o el TETRA europeo).
lunes, 17 de diciembre de 2012
Killing me softly
En la grabación se ve al policía John Moody acercase a un coche gritando "¡manos arriba!" y "¡no te muevas!", mientras el sospechoso estaba saliendo del vehículo. Ernesto Duenez, de 34 años, recibió 11 balazos y murió a los pies de su mujer quien salió corriendo de la casa al oír los disparos.
El sospechoso era buscado por un incidente de violencia doméstica sucedido el mismo día.
El video fue grabado el 8 de junio de 2011 por la cámara del coche policial, pero fue emitido el jueves pasado luego que las acciones de Moody fueran apoyadas por la Justicia.
Los abogados del policía aseguran que el sospechoso tenía una navaja en su mano, lo que rechaza el letrado de la familia del fallecido que acusa a Moody de excesivo uso de fuerza.
Fuente: Actualidad.rt
domingo, 16 de diciembre de 2012
Operación Impulso (22)
Sofía 10:35
– ZULU 8:35
Centro
Comercial TSUM, Sofía centro
Por un momento Dimov se quedó inmóvil, observando al hombre
armado que esperaba bajo la luz. El director también le miraba, con el brazo
colgando de su costado. Al final, parecía ser que el Tumánova no había estado
tan errado.
Piotr llegó desde su espalda y no fue tan considerado.
Levanto el arma y disparó, y le hubiese volado la cabeza sin contemplaciones al
director de la agencia de no ser porque Plamen le golpeó el brazo en una acción
inconsciente. Durante cinco semanas había servido de guardaespaldas del
director y, a pesar de que nada había ocurrido y de que había sido poco tiempo,
tenía aún un arraigado instinto de protección hacia él.
El director lanzó una media sonrisa triste, sin inmutarse.
- Siempre leal a la agencia. ¿Verdad, Dimov?
Plamen no le contestó, sólo se volvió para mirarle de nuevo.
- Eso es todo lo que necesito saber –siguió el director,
como si hubiera recibido una respuesta.
Luego metió la mano en su chaqueta. Plamen reaccionó,
apuntándole con cautela, pero el director no dio muestras de darse cuenta y
sacó un sobre.
- Tienen todas tus identidades vigiladas, y también las de
tu… acompañante. Con esto podréis salir adelante, por lo menos por Europa.
Siento no haber podido traer nada más que lo esencial, los pasaportes, pero no
podía despertar sospechas.
Dimov recogió el sobre que le tendía.
- No intentes otro reingreso, las órdenes respecto a ti son
explícitas. Te he buscado un puesto en una agencia aliada, cuando las cosas se
calmen, pero no puedes volver a pisar Bulgaria.
- No puedo darle “Impulso”, señor –informó Dimov con tono
neutral-. No lo llevo encima.
- Olvida el jodido “Impulso”, Dimov, maldita sea. Líbrate de
eso en cuanto tengas oportunidad, de la forma que sea. ¿Entendido?
- Sí, señor.
- Ahora marchaos.
Plamen y Piotr salieron por el butrón que daba a la alcantarilla.
Piotr, con las gafas de visión calorífica, iba por delante. Dimov le indicaba
parar en cada lugar donde él hubiera colocado un vigía. Sólo encontraron a uno
hasta llegar al coche. Era un recién ascendido a agente de campo al que Plamen
conocía. Se libraron de él con la pistola taser.
Llegaron al coche que Piotr había llevado allí el día
anterior, a varias manzanas de distancia. Subieron ambos al vehículo, en
silencio. Dimov cogió una navaja y rajó la tapicería, de donde recuperó el
dispositivo de almacenamiento, el cual miró sin tener ni la más remota idea de
qué hacer con él.
Piotr recolocó el asiento del conductor y metió la llave en
el contacto. A pesar de sentirse aturdido, Plamen le agarró repentinamente de
la muñeca, con suficiente fuerza como para hacerle daño.
- ¿Por qué has recolocado el asiento?
Piotr le miró sin comprender por un momento. Habían cambiado
tantas veces de vehículo en los últimos días que ya estaba acostumbrado a
regular la distancia del asiento en la mayoría de las ocasiones en que se subía
a un coche. La comprensión se abrió paso en su cerebro. Apartó lentamente la
mano del contacto y se inclinó para mirar bajo el volante. El protector del
cableado había sido manipulado.
Si no se ponían en marcha en diez segundos, detonarían la bomba
por control remoto. Plamen rompió el cristal delantero, dado que los posibles
tiradores estarían situados a la espalda, y los dos salieron como alma que
lleva el diablo.
Se escucharon una serie de disparos, pero ninguno de los dos
atendió a ellos. No puede decirse lo mismo de la explosión, que les lanzó a
ambos al suelo. No se habían atrevido a usar una bomba de mayor alcance, por
las posibles explicaciones que tuvieran que dar de cara al público, y eso fue
lo que les salvó la vida. Dimov tuvo la intensa sensación de que se les estaba
acabando la suerte. El humo cubrió su escapada, lenta y confusa. Por un momento
se perdieron de vista, pero terminaron en la misma calleja. Ya no había forma
de que pasaran desapercibidos: Su ropa estaba rota, ennegrecida y ensangrentada;
sus rostros con golpes y quemaduras; de sus oídos dañados caía un hilo de sangre.
Piotr tenía una herida en el costado derecho, aunque no parecía algo de
gravedad.
No cruzaron palabra, sino que cogieron el primer vehículo a
su alcance (que para desgracia de Piotr, que las detestaba, era una
motocicleta) y se dirigieron a las afueras. Si conseguían evitar la ciudad y
las autopistas, tendrían alguna posibilidad, mínima, de salir de aquella con
vida. Pero estaban jugando más allá de su tiempo, su hora había pasado y,
aunque las casualidades habían querido que siguieran respirando, las cosas no
tardarían en normalizarse. Sabían que eran hombres muertos huyendo de su propia
sombra.
Sin embargo, por razones desconocidas, alcanzaron la carretera
comarcal del Noroeste. Eludieron cualquier paso por donde pudiera haber cámaras
de seguridad y se alejaron de la ciudad.
Un policía de servicio de carretera les dio el alto poco
después. Aunque Dimov hubiese preferido emprender una persecución, no tuvieron más
remedio que pararse: el depósito de gasolina estaba casi vacío.
El agente se acercó con aspecto desorientado, pasmado en
realidad, por el estado en que se encontraban aquellos extraños moteros. Era
joven, apenas superados los veinte. Les saludó con férrea educación, con aplomo
a pesar de todo, superado el estupor inicial. Sería tan fácil acabar con su
vida que Piotr le miró con lástima, lo que no hizo sino desconcertar más al policía.
- No llevan cascos –dijo al pararse, asentando su peso sobre
una de las piernas y señalando sus cabezas para evidenciar sus palabras.
Parecía un niño jugando a imitar a los mayores. Piotr rompió
a reír. Los cascos. Tenía gracia, de alguna forma incomprensible. Incluso Dimov
bajó la cabeza sonriendo, contagiado por el humor negro del Tumánova.
- Por favor, su documentación –dijo el joven policía, serio,
malhumorado por aquella reacción.
Piotr soltó una nueva carcajada y Dimov, pensando en el sobre
que le había dado su jefe, rio un poco también. El agente que les había
detenido frunció el ceño, pero desvió su atención al escuchar un motor a toda
potencia acercándose. Al fondo de la carretera se distinguió un coche negro y
brillante. Dimov aprovechó la distracción para inclinarse y, con toda facilidad,
quitarle el arma al policía.
Piotr estaba desmontando de la moto para acercarse al coche
policial. Dimov lo hizo con más parsimonia, cansado, sin dejar de apuntar al
policía que mantenía las manos en alto, mirándole con pánico.
- Voy a hacerte un favor –le dijo, sintiéndose comprensivo.
Disparó a la rueda de su motocicleta.
- Corre –le ordenó, señalando el bosque con un movimiento
del arma.
El policía corrió hacia allá sin pararse a mirar atrás,
temiendo que le disparasen por la espalda. Tropezó y siguió corriendo. Nadie le
disparó. Dimov subió al coche de policía. Uno de los oídos aún le pitaba por la
explosión de hacía unas horas. Piotr apretó el acelerador. Era mejor conductor
que él y lo aceptaba. Pero se estaba cansando de escapar. Les iban a atrapar,
sólo estaban retrasando el momento.
Por el acelerón, las ruedas dejaron marcas en el asfalto,
igual que en la serie de curvas cerradas que había a continuación y que Piotr
tomó con temeridad. A estas curvas siguió un tramo relativamente recto, en el
que ambos miraron el retrovisor central para ver al coche perseguidor, que se
acercaba a buena velocidad, a pesar de haber perdido tiempo en las curvas.
Notaron un pequeño bache. Al pasarlo se dieron cuenta de que
una tira metálica recorría la carretera de lado a lado.
- ¿Qué coño es eso? –preguntó Piotr.
La respuesta se hizo evidente cuando unas afiladas púas de
metal con punta de cobalto rectificado surgieron de aquella banda metálica justo cuando
sus perseguidores iban a pasar por encima. Las ruedas se pincharon y Dimov
cambió mentalmente la pregunta. ¿Quiénes eran los que habían puesto eso ahí?
Esa era la cuestión interesante. El brillante auto negro perdió el control y se
empotró contra un árbol. Cuando los vigilantes salieron de él, fueron
acribillados.
- ¿Qué cojones…? –Piotr volvió entonces la vista adelante y
piso el freno de golpe, dando un volantazo.
En un momento indeterminado, un Hammer había cortado la
carretera. Les faltó poco para empotrarse contra él, pero el giro de Piotr les
llevó a un camino de tierra entre los árboles. Evidentemente, era la intención de
aquella gente, fueran quienes fueran. Avanzaron cien metros por aquel camino de
tierra hasta llegar a un recoveco más amplio, donde había varios coches más,
cinco personas armadas con rifles al hombro y cuatro desarmadas. Una de ellas, llevaba
un maletín plateado, cogido por el asa con ambas manos. Todos parecían
tranquilos.
Piotr frenó el coche.
- Supongo que no tenemos otra que conocer a nuestros
salvadores –gruñó, desconfiado.
Verdaderamente, no tenían muchas opciones, así que Dimov se
aseguró de quitar el seguro a su arma y salió del coche. El Tumánova le siguió.
El hombre del maletín sonrió ligeramente.
- Señores, pueden guardar eso, somos hombres de negocio.
Dimov miró a los hombres armados, probablemente mercenarios,
y los señaló con un cabeceo.
- Son por seguridad –aclaró aquel hombre.
- Dudo que nuestros perseguidores muertos un kilómetro atrás
tengan de ustedes la impresión de ser simplemente hombres de negocios –ladró Piotr,
con su eterno mal humor.
- Los negocios requieren a veces, por desgracia, una dosis
de violencia –se encogió de hombros el del maletín, trajeado y peinado con una
buena cantidad de gomina-. Pero si podemos evitarla, lo preferimos. Y creo que
con ustedes podremos llegar a un acuerdo.
- ¿Qué clase de acuerdo? –preguntó Dimov, siempre centrado.
- Si no me equivoco, aunque no conozco a su elocuente
acompañante, es usted el agente Dimov. Su agencia le ha traicionado. ¿No es
así?
- Traicionado… -dijo Dimov, meditabundo, y sintió una
absurda rabia por aquel concepto, como si fuera un insulto a la IAB y ese
insulto le ofendiera.
- Van a tener complicado salir de aquí, pero nosotros
podemos proporcionarles un escape. Tenemos un avión privado preparado para
marchar a Luxemburgo y este maletín con cien mil euros para que puedan… salir
adelante.
- Cuanta generosidad –esta vez Piotr habló de otra forma, un
tono plagado de desconfianza, pero también de incertidumbre.
- A cambio de “Impulso”, supongo –siguió Dimov con la
negociación.
- Obviamente. Pero tienen suerte, porque somos los mejores
compradores –el hombre sonrió, cordial.
- ¿Por qué?
- Porque nosotros no buscamos su utilización, sino su
destrucción.
Dimov cayó entonces en la cuenta. Los mercenarios de las
asociaciones de manutención energética, aquellos a los que no interesaba la
comercialización de “Impulso”, sino que desapareciese del panorama. Aún no se
habían llegado a cruzar con ellos. Apretó la mano entorno al dispositivo de
almacenamiento, con todas las claves para el desarrollo efectivo de “Impulso”.
Había luchado tanto por él, le había costado tan caro… Pero dadas las
circunstancias era algo inútil, un lastre en realidad. Y el director le había
dicho que se deshiciese de ello cuanto antes.
- No encontraréis una oferta mejor y, como digo, a nosotros
sólo nos interesa su destrucción, lo que pase con ustedes nos es indiferente,
sus crímenes y posibles acusaciones de traición a la patria no son asunto
nuestro. Lo nuestro son los negocios –sacó un papel y se lo tendió a Dimov-.
Con este documento deben dirigirse a la pista de despegue y aterrizaje que hay
junto al dique, a veinte kilómetros de aquí.
Dimov cogió el papel y lo hojeó. No tenía identificaciones,
pero sí el número de piloto y unas órdenes específicas. Un viaje de ida que
finalizaría en Luxemburgo. Miró a Piotr, que se encogió de hombros. Él era el
que se encargaba de tomar las decisiones, en él recaía la responsabilidad, y él
tenía “Impulsto”. Dimov se sintió mal mientras guardaba su arma y sacaba el
dispositivo de almacenamiento. Lo sopesó en su mano. Antes de arrepentirse, con
brusquedad, intercambio el maletín por el dispositivo.
- Estupendo. Todo arreglado, entonces. Tienen cinco horas
para llegar al lugar, no tengan prisa. Buena suerte con su nueva vida –dijo el
sonriente hombre trajeado.
Piotr y Dimov se miraron. Piotr suspiró con cierto alivio
pero Dimov sintió que había fracasado.
Sólo les dio tiempo a volverse hacia el coche. De inmediato
una bala atravesó la cabeza de Plamen Dimov y, antes de que se diera cuenta de
lo ocurrido, otra se clavó en la nuca de Piotr Tumanova. Los cuerpos sonaron al
caer a plomo al suelo. Con el arma aún humeante en una de sus manos, Blagoy
sopesó el dispositivo de almacenamiento en la otra.
- Pobres gilipollas.
Volvió a su coche y posó una mano en el muslo de Filipa.
Tenía grandes planes para “Impulso”.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Traje camaleón (Dispositivo nivel 2)
Uno de los deseos clásicos del ser humano es el de poder convertirse temporalmente en invisible. Con otras intenciones, los Estados del mundo también tienen un deseo así para sus ejércitos. En eso mismo anda EEUU, quien está apoyando el desarrollo de un nuevo material que permita tomar la forma de una suerte de capa de invisibilidad para sus tropas.
Lo que se sabe por tanto de esta tecnología es más bien poco. Sí que se ha revelado en cambio que no utiliza cámaras, baterías, espejos ni lámparas. Su funcionamiento pasa por el tratado de las ondas de luz de su alrededor. Y además, es muy ligero y barato. Según Cramer, es efectivo, y sólo podremos notar su presencia si caminamos derechos hacia el punto donde se oculta. Aunque en estos primeros momentos se están empleando maquetas pequeñas, lo suficientemente grandes como para ocultar a una persona, ya se baraja emplear esta tecnología con submarinos, aviones o tanques.
También es especialmente interesante otro punto clave de este material: el devastador efecto psicológico sobre las tropas enemigas, que a sabiendas de que el rival puede hacer uso de este tecnología, entraría en una espiral paranoica que podría derivar incluso en alucinaciones, ante la constante posibilidad de poder ser atacado sin poder ver la amenaza a distancia.
Una vez captada su atención, el gobierno norteamericano se ha mostrado muy interesado en esta tecnología, que ha sido directamente comparado con la famosa capa de invisibilidad de Harry Potter. No es el primer proyecto que trata de conseguir este hito, como con las capas invisibles formadas por celdas de bajo coste pero desde luego resulta impactante que incluso uno de los ejércitos más poderosos del mundo se interese por su adopción y desarrollo.
Fuente: Alt1040
Aunque si tiramos de hemeroteca y somos un poco escepticos, este tipo de tecnologias ya existian a un nivel basico, usando cámaras y ordenadores, nada tan espectacular como ponerte un poncho y desaparecer cual capa élfica, tipo Ghost in the shell o Metal Gear.
Desde 2011 en internet han ido saliendo noticias sobre esto, desde ya trabajar a tamaño real, estar intentando abaratar el proceso, y ya a principios de 2012 nuevos enfoques para la tecnologia. El pasado noviembre ya se conseguia en espectros de luz no visibles, ahora llega esta noticia.
Desde otro punto de vista, también se supone que puntualmente tecnologías de este estilo fueron usadas en Afghanistán. Si hacemos caso a eso, podría haber aplicaciones prácticas de campo para esto ya, con unos matices tecnicos u otros.
En cualquier caso, la alta ciencia de los dispositivos es ficción pura y no necesita seguir el ritmo de los inventos reales. Podemos considerar un dispositivo de 2 puntos esa clase de "trajes camaleon" mas fantasiosos. También se puede considerar que si el tejido sirviese solo para estar quieto fuese de nivel 1. Yo personalmente nunca lo he usado en mis partidas, pero lo veo disponible de las dos formas, nivel 1 en la modalidad que se adapta demasiado lento para poder moverse, dando un +4, y en nivel 2, capaz de adaptarse tiempo real aunque siendo menos efectivo (+4 quieto, +2 en movimiento).
viernes, 14 de diciembre de 2012
Guardapuertas (Dispositivo nivel 1)
Un simple dispositivo redondo de 2 cm de diámetro y 3 mm de espesor.
Este disco se adhiere fácilmente a cualquier superficie (pensado para colocarse en paredes o puertas) y emite una frecuencia ultrasónica (unos 40 Mhz) que atraviesa la pared y en caso de impactar con materia cerca (hasta unos pocos metros, configurables en el dispositivo) rebotan informando al dispositivo, que podrá pitar, activar un indicador luminoso, o conectarse a un ordenador para mostrar la volumetría. Estas frecuencias pueden ser escuchadas por algunos animales, por lo que podría detectarse la presencia de ultrasonidos a través de un comportamiento anómalo en los animales.
Esto tiene varias aplicaciones, desde ecolocalizar lo que se encuentra tras una pared, a mas frecuentemente, enviar una alarma discreta cuando alguien se acerque a la puerta que el dispositivo guarda, evitando que entre por sorpresa.
jueves, 13 de diciembre de 2012
Avanza el caso Litvinenko
El letrado Hugh Davies, asesor en el proceso, ha dicho, a partir de documentos confidenciales remitidos por el Gobierno británico, que se puede establecer "una presunción 'prima facie' (a primera vista) en cuanto a la culpabilidad del Estado ruso en la muerte de Alexander Litvinenko".
El abogado considera que no hay evidencias que sugieran que las autoridades del Reino Unido estuvieran involucradas en la muerte del exagente, ni de que fallaran al examinar los riesgos a los que se enfrentaba. Según Ben Emmerson (que representa en el proceso a la viuda de Litvinenko, Marina) y lo publicado por el 'Evening Standard', el espía ruso recibía pagos de los servicios de inteligencia británicos y españoles a través de una cuenta conjunta que compartía con su esposa. Las del MI6 durante años.
El MI6 habría pedido a Litvinenko, poco antes de ser envenenado con polonio-210 radiactivo en un hotel de Londres, que colaborara con los servicios de inteligencia españoles para investigar la actividad de la mafia rusa, de acuerdo con Emmerson.
Según el testimonio del abogado durante una investigación preliminar del 'caso Litvinenko', el espía y uno de los principales sospechosos de su muerte (el también espía del KGB Andrei Lugovoi) llegaron a trabajar juntos y habían planeado viajar a España para testificar sobre las supuestas conexiones entre la mafia rusa, el Kremlin y el presidente Vladimir Putin.
La investigación que llevará a cabo un juez forense del caso comenzará en mayo de 2013, siete años después de su muerte, aunque esta semana se celebra en Londres una audiencia preparatoria.
El exagente del KGB, exiliado en el Reino Unido desde el año 2000, murió en 2006, a los 43 años, por los efectos de la sustancia radiactiva polonio-210 tras tomar el té en el Millennium Hotel de Londres supuestamente con dos antiguos contactos de su país, Andréi Lugovoy (ahora diputado en Rusia) y Dimitri Kovtun (ex militar y oficial de inteligencia).
Scotland Yard los considera principales sospechosos del envenenamiento, si bien las autoridades rusas han rechazado su extradición al Reino Unido para ser interrogado.
Davies ha descartado que existan pruebas que apunten hacia la participación de otras personas o grupos en la muerte del exespía y ha subrayado que la investigación trata de aclarar los vínculos entre partidos políticos rusos, el crimen organizado y el tráfico de armas.
El también abogado Neil Garnham, que representa al Ministerio de Interior británico, ha dicho por su parte que no puede "confirmar ni desmentir" que Litvinenko trabajara para los servicios secretos del Reino Unido.
A partir del próximo 1 de mayo se desarrollará en el Tribunal Superior de Londres la investigación judicial del caso, a cargo del magistrado Robert Owen.
Tras la vista de este jueves en Londres, Marina Litvinenko se ha mostrado satisfecha con que la investigación vaya a considerar la implicación de Rusia en al muerte de su marido: "Hemos dicho eso decenas de veces, pero es la primera vez que la cuestión sale a la luz en un tribunal".
En una carta póstuma, Litvinenko acusó al Kremlin de estar detrás de su asesinato por haber acusado a los servicios secretos rusos de causar una serie de explosiones en un edificio de Moscú en 1999 para ayudar a Vladímir Putin a llegar a la presidencia de Rusia.
Fuente: El Mundo y La Ser
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Rifle de vigilancia (Dispositivo nivel 2)
Un maletín que incluye un trípode extensible sobre el que se montará el “cañón de recepción” propiamente dicho. Artefacto vistoso donde los haya, pues parece un rifle de francotirador terminado en antena parabólica trasparente, aunque los controles bajo “el cañón” hacen ver que no se trata de un arma de fuego (y dan un control muy fino del dispositivo).
El dispositivo es capaz de interceptar sonidos a distancia, incluso tras dos ventanas cerradas y el ruido urbano. En óptimas circunstancias alcanza hasta 4 Km (p.ej una silenciosa campiña lejos de ruidos).
Requiere un chequeo de dispositivos con dificultad variable según el alcance (-2 a 200m, -1 a los 400, y aumentando la dificultad en 1 por cada 200 m). Se asumen como condiciones normales un cierto silencio, teniendo en ciudades (ruido y a través de 2 ventanas), un penalizador de 1 punto, y toda contaminación acústica superior (mas trafico del normal, obras...) dificultad añadida por encima de esta (así como un entorno agreste apartado sin ruidos bonificará la tirada en 1 punto, o hasta en 2)
Tiene su propio disco duro interno para almacenar horas de grabaciones, pero puede ser conectado a sistemas externos para procesar audio o imágenes a tiempo real, ya que aunque interceptar sonido es su función mas interesante, también posee zoom óptico y teleobjetivo capaces de obtener un primer plano viable de una cara a Kms.
martes, 11 de diciembre de 2012
Defense Clandestine Service paralizado
Según el diario 'The Washington Post', los legisladores se negaron a asignar fondos para ampliar la red de espionaje militar, hasta que el Pentágono no informe del costo exacto del proyecto y de las funciones concretas de los nuevos agentes y su forma de trabajo.
El documento del Senado también señala que el Departamento de Defensa deberá primero manifestar que hará más eficaz la “gestión del espionaje”.
Hoy en día el Departamento de Defensa dispone de cerca 500 agentes en el extranjero, pero deacuerdo con los planes en 2018 este número debería multiplicarse casi por tres. El Pentágono está dispuesto a transformar su agencia de inteligencia exterior (DIA, por sus siglas en inglés) en una agencia de espionaje centrada en amenazas internas, en estrecho contacto tanto con la CIA como con los comandos de élite militar. El plan también prevé el entrenamiento de nuevos “espías clandestinos” en los centros de la CIA.
Ahora los retos principales de la inteligencia militar son las agrupaciones islamistas de África, el suministro de armas a Irán y Corea del Norte y la modernización del Ejército Chino.
De acuerdo con el jefe de la DIA, el teniente general Michael Flynn, se trata de un "reajuste radical de todo el sistema de seguridad nacional". Parte de este plan establece la convergencia de las estructuras militares y de inteligencia.
Con la reorganización de la Agencia de Inteligencia Exterior, en el marco de la expansión de la CIA (puesta en marcha el 11 de septiembre de 2001), se creará una red de espionaje a una escala sin precedentes. El proyecto responde a la estrategia de la administración de Obama, que apuesta por operaciones especiales y actividades de inteligencia más que por las “tradicionales” acciones militares.
Fuente: Actualidad.rt
lunes, 10 de diciembre de 2012
Posicionador (Dispositivo nivel 1)
Un posicionador, como los que muchos agentes poseen, no es mas que un GPS diferencial que permite ubicar al agente en el globo. Estos posicionadores van camuflados como relojes, gemelos, hebillas de cinturón, u otro tipo de accesorio que sea lógico llevar encima siempre. Permite localizar a los agentes prácticamente en el metro exacto, para monitorizarlos en edificios, o usarse como señal de rescate, p.ej.
El problema de los posicionadores es que aunque como receptores no emiten señales, sí deben emitir onda corta para transmitir a sus bases, por lo que pueden llegar a delatar al agente, siendo por esto que pueden ser desconectados a voluntad.
Entrando en cuestiones técnicas, el decreto Clinton del 2 de Mayo del 2000, que anulaba la “disponibilidad selectiva” del GPS. Mediante esta ley, el GPS no militar iba "saboteado" antes en su precisión para que solo sistemas militares pudiesen beneficiarse de su máxima precisión, aunque cabe suponer que todo servicio de inteligencia usaba ya antes del decreto Clinton la precisión militar.
domingo, 9 de diciembre de 2012
Operación Impulso (21)
Sofía 10:35 – ZULU 8:35
Centro Comercial TSUM,
Sofía centro
Era algo tan
común, tan habitual en las tramas de las películas de acción, que Dimov veía
cada vez más plausible un final como el que le había sugerido Piotr Tumánova.
En el centro comercial todo transcurría según lo normal en aquella mañana. Las
callejuelas dentro del inmenso edificio estaban copadas de compradores, familias
enteras que se paseaban, amas de casa atareadas con cara de necesitar un
descanso, adolescentes agolpándose en la cristalera de la tienda de
videojuegos. Acababa de salir a la venta un juego de RPG para PC llamado “American
Spy: Traición”.
Dimov renegó sin motivo aparente.
A su lado, Piotr le miró con un
gesto inquieto antes de volver a echar un vistazo alrededor. Habían indicado
que fueran al encuentro preferiblemente sin armas, pero evidentemente ellos habían
evitado hacer caso de aquella indicación. Ambos llevaban encima tantas armas
como les era posible sin que las ropas delataran su presencia.
Lo que de verdad llamaba la
atención sobre ellos, en realidad, era precisamente su aspecto. En
contraposición con los cuidados ciudadanos que circulaban por el centro
comercial, ellos, aunque limpios, tenían las ropas desgastadas y algo rotas. El
dinero se estaba acabando, y habían gastado casi todo lo que les quedaba en
procurarse una salida por si todo aquello acababa mal.
Pero a Dimov no dejaba de darle
vueltas en la cabeza una de las cosas que le habían enseñado para llevar
debidamente a cabo sus misiones: “Lo más importante es saber pasar
desapercibido”. La discreción era uno de los pilares de su profesión y no podía
evitar sentirse un mal agente, un chapucero en aquel arriesgado encuentro, por
no ir debidamente disfrazado.
Sus instructores no estaban equivocados.
Tras llegar a las proximidades del punto que les había sido indicado, uno de
los guardias de seguridad se les quedó mirando de arriba abajo. Al cabo de un
rato, viendo que no parecían tener intenciones de alejarse del banco más
cercano a la fuente, el guardia de seguridad llegó hasta ellos.
- Buenos días – dijo, con voz
desdeñosa.
Los dos le habían visto llegar.
- Buenos días –contestaron al
unísono y con un tono similar.
-¿Necesitan algo?- su voz parecía querer ocultar la intención de echarles de allí a patadas.
La razón no era otra que, durante
las últimas décadas, los barrios marginales habían multiplicado su población.
En ocasiones, los ladronzuelos inofensivos y los atracadores no tan inofensivos
se colaban en centros comerciales y de ocio. Aunque a veces sólo pretendían
cobijarse de la lluvia y el frío, y pasar un rato agradable en un entorno cívico,
a menudo la necesidad les empujaba a planear y cometer actos delictivos de diferente
calibre.
-Hemos quedado con alguien –ladró
Piotr, evidentemente ofendido.
A Dimov le sorprendió y le divirtió
su actitud, aunque nada en su gesto lo delató.
-¿Con quién? –preguntó el
guardia, entornando los ojos y abandonando el tono mal fingido de amabilidad.
Plamen no quiso que aquello se
alargara, así que sacó de su bolsillo, bajo la atenta mirada del guardia, una
de las placas de su variada colección. Esta era de inspector. Se la mostró
ligeramente oculta, como si no quisiera que nadie más la viese.
El guardia de seguridad pareció momentáneamente
sacudido por el desconcierto y Plamen aprovechó para hablar:
-Misión encubierta. Déjenos
trabajar- y guardó rápidamente la placa en su bolsillo de nuevo, mirando con
disimulo a ambos lados.
-Sí… Sí, señor –dijo con aspecto turbado
el hombre antes de alejarse.
-¿Crees que es uno de ellos? –preguntó
Piotr, nervioso.
-No lo sé –admitió Dimov,
apretando los labios.
No era tan divertido estar al
otro lado del tablero, pensando en quienes y cuántos de los que le rodeaban
estaban vigilándole, fingiendo ser otros tan bien que era difícil adivinar
cuáles eran reales y cuáles una ilusión perfectamente diseñada.
Aunque a la IAB le interesaba por
encima de todo “Impulso”, lo cierto es que los Vigilantes tenían una potestad
tácita para intervenir en toda misión en pos de descubrir y castigar a los
agentes corruptos, lo cual venía a significar que podían capturarle en
cualquier momento. Dimov había sido lo suficientemente inteligente como para
dejar el artilugio en el segundo coche que habían comprado, y que Piotr había
aparcado a varias manzanas de allí la noche anterior, lejos de las cámaras de
seguridad. Si era capturado, esperaba jugar con el enfrentamiento de poder
entre los directivos de la IAB y los del departamento semindependiente de
Vigilancia de Agentes.
Sin embargo, esperaba que ello no
fuera necesario.
Fue simplemente un gesto. Tan corriente como eso, tan poco llamativo, pero como un fogonazo en la mente de
Dimov. El joven con rastas que había parado junto a las escaleras mecánicas, se
volvió momentáneamente hacia el escaparate de videojuegos y sonrió. Una sonrisa
puede significar cualquier cosa, pero tiene tantos matices que es uno de los
gestos más fáciles de interpretar. Diversión, desdén y orgullo. Dimov supo que
era un agente incluso antes de que se volviera hacia otra cristalera para
vigilarles por medio del reflejo.
“Un minuto” pensó Dimov. “Si no
están aquí en un minuto, no han venido a negociar”.
No le dijo nada a Piotr, que ya
estaba lo bastante nervioso, pero conocía el procedimiento. Si el agente se
había posicionado sólo como apoyo, dada la actitud que presentaba, ellos debían
acudir en un minuto. Ahora sólo cincuenta segundos. Si el agente estaba allí
para asegurarse de que no iban armados y esperar el momento oportuno para
atacar, entonces tardarían más. Quedaban cuarenta y cinco segundos, Dimov llevaba la
cuenta mental por encima de sus pensamientos con sorprendente exactitud, una
facultad lograda tras mucho entrenamiento.
No estaba nervioso. Sabía que
estar nervioso era la peor forma de caer. De hecho estaba muy tranquilo. Por
alguna razón, sentía que todo aquello era irreal, que se encontraba en una de
esas simulaciones a las que la IAB acostumbraba a someter a sus agentes para
que siempre estuvieran alerta.
Treinta segundos.
En cualquier momento, alguien
haría algo inesperado, él actuaría correctamente y al finalizar todo recibiría
una palmadita en la espalda del director. Y luego todo volvería a la
normalidad. Él seguiría siendo un agente, seguiría trabajando para la IAB.
Agente de campo, era todolo que siempre había querido ser, por eso había
rechazado el ascenso.
Diez segundos.
Podría haber dirigido su propio
equipo en operaciones conjuntas, en relaciones entre proyectos, pero eso no le
interesaba. Era aquel juego de encubrirse y bailar con la muerte lo que le
fascinaba.
Pero era hora de volver a la realidad.
El tiempo había transcurrido. No iban a negociar.
-Vámonos –dijo bruscamente,
aunque con un nudo en la garganta.
Era la primera vez que Piotr le
veía delatar su estado de ánimo, por lo que le miró sorprendido. Sus ojos
estaban fijos, pero a la vez titilaban. Por alguna razón, sintió lástima por
él.
Naturalmente, salir no iba a ser
tan fácil como entrar. Nada más moverse de su posición algo cambió en el ambiente,
algo que no podía definirse pero que alguien como Dimov estaba entrenado para
percibir. Luego todo fue muy rápido.
El supuesto guardia de seguridad
se acercó. Por suerte Piotr no esperó a que hablase. Tiró la bomba de humo
casera que usaban en la Fuerza Roja y los agentes salieron corriendo mientras
aquella galería, grande pero cerrada, se llenaba de una densa niebla gris. La
gente primero se sintió confusa, luego comenzaron las toses, los chillidos, las
carreras.
Giraron por un pasillo oscuro.
Dimov no había elegido aquel centro comercial por casualidad. Lo conocía. Había
realizado un intercambio allí hacía muchos años, un intercambio que la IAB no
había querido que se registrara. Conocía el intento de butrón mal tapado (de un
atraco frustrado a la farmacia) que le serviría de salida, una salida que sólo él
y el director conocían. Si el director había colaborado con los Vigilantes, entonces
no tendría oportunidad.
El humo ya no les molestaba.
Había quedado atrás. Vuelta a otra esquina. El brillo de un arma.
- ¡Dimov! –sonó una voz furiosa.
Plamen disparó antes siquiera de
pensarlo. Levantó el arma, apuntó a la figura oscura y apretó el gatillo. Se
oyó otro disparo de respuesta, pero no le alcanzó. Plamen corrió y pateó sin
pararse la mano del hombre que se desangraba en el suelo. Le había alcanzado en
el cuello.
“He matado a un vigilante. Al
jefe de los vigilantes. Soy hombre muerto”.
Pero no se frenó, ni siquiera
cuando el moribundo, con su último aliento de vida, gritó nuevamente su nombre.
Así acabó con la vida del jefe de los vigilantes, una vida que había estado llena de éxitos y de sangre,
de muertes de culpables y también no pocos inocentes, una vida que había
dedicado a la persecución de la corrupción, la perversión y el abuso de poder
por parte de agentes de la IAB. Murió con una media sonrisa sardónica,
satisfecho por haber llevado a cabo una noble tarea durante toda su carrera.
Dimov siguió corriendo, ignorando
a Piotr que le pedía que le esperase, maldiciendo y jadeando. Plamen estaba en
mejor forma. Bajó las escaleras de emergencia, mató a un guardia que tuvo la
desdicha de estar fumando a escondidas cerca del almacén de la farmacia y echó
la puerta abajo.
Una luz colgaba del techo, una
simple bombilla rodeada por una vieja mampara. Y bajo ella un hombre de pie,
con una pistola en la mano.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Anillo inyector (Dispositivo nivel 1)
Los anillos inyectores son un viejo invento. Son un anillo con un deposito de una sola dosis, pero recargable, con una diminuta y resistente aguja, que se mantiene cubierta por algún capuchón protector que disimula ser parte del anillo.
Esta protección puede retirarse manualmente, o abatirse mediante bisagra según modelos, dejando al aire la aguja. Suele ser habitual según modelos que la parte inferior del anillo (el propio anillo que rodea el dedo) sea transparente, para facilitar que una vez al aire la aguja, se gire el anillo quedando la aguja bajo los dedos, ayudando al dispositivo a pasar desapercibido ante testigos.
Su uso en este punto consistiría en pinchar al objetivo, con lo que que la aguja se incrustaría levemente en su deposito, liberando a través de si la sustancia que el anillo contiene.
El nivel de los anillos inyectores es relativo, contando el dispositivo y la sustancia que inyecta. Siendo 1 el sencillo dispositivo y una sustancia "cotidiana" (compárese con el adormecedor de nivel 2 y el anillo de somnolencia de nivel 3 en la pag 97).
martes, 4 de diciembre de 2012
Defense Clandestine Service
El Pentágono enviará a centenares de agentes adicionales al extranjero conforme al plan de creación de una red de espionaje que, junto con la CIA, tendría un tamaño sin precedentes.
El proyecto busca transformar a la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) en un servicio de espionaje que se centre en las amenazas emergentes y colabore con la CIA y unidades de comandos militares, según el diario ´The Washington Post´. “No es un ajuste marginal de la DIA" , dijo el director de la agencia, general teniente Michael Flynn. “Es un ajuste mayor de la seguridad nacional”, agregó. La red nueva, llamada Servicio Clandestino de la Defensa (DCS), reclutará a 1.600 agentes “colectores” dentro de los próximos cinco años para implantarlos en varios países. Esos agentes serán entrenados por la CIA y cooperarán con el Mando Conjunto de las Operaciones Espaciales, y recibirán órdenes desde el Departamento de Defensa.
La reforma refleja la tendencia hacia una convergencia entre las agencias militares y de inteligencia que va borrando las fronteras entre lo que previamente eran sus distintas misiones, facultades y estructura de mando.
Fuente: Actualidad.rt
lunes, 3 de diciembre de 2012
NY en calma
El lunes 26 de Abril fue un día especial para la ciudad de Nueva York y su departamento de Policía puesto que ningún delito violento se cometió, por primera vez desde que se mantienen estadísticas, informan hoy medios locales.
Ningún funcionario policial o de justicia recuerda una circunstancia similar, a pesar del descenso de los crímenes violentos de los últimos años en la ciudad.
"Hace 22 años, la ciudad de Nueva York registró 2.245 muertes por crímenes violentos. En esa época los disparos eran el pan de cada día. Vivíamos en una ciudad en la que la gente tenía miedo de salir de casa", dijo Tom Repetto, historiador y experto en el departamento policial de la ciudad, al diario New York Daily News.
Repetto insistió en que, aunque "excepcional", esta circunstancia tampoco es "tan extraña" puesto que la ciudad va camino de terminar el año con poco más de 400 muertes violentas, con un descenso del 23 % con respecto a 2011.
Sin embargo, la criminalidad en general ha aumentado este año un 3 % debido a delitos menores relacionados con robos de teléfonos inteligentes y tabletas.
El martes 27 se revirtió la circunstancia afortunada puesto que un hombre de 27 años fue tiroteado en el barrio de Brooklyn. Desde las 22:30 del domingo 25 de noviembre hasta las 11:20 del martes 27 no hubo ni un solo crimen violento.
Fuente: Yahoo
Por extraños motivos, en el copypaste que hace Yahoo de la nota de EFE, borra lo de 26 de Abril, y lo de 25 de Abril. Todo el texto es copypaste pero justo esas palabras puntuales se borran (!¿WTF!? ¿Estamos trolleando al personal?), en un intento activo de hacer parecer que la noticia hace referencia al lunes pasado, cuando no es así. Se deja la nota final indicando que la policia no lo dijo en el acto, dando a entender por tanto que la demora ha sido de una semana, cuando han tardado 7 meses y 3 días. Spider Jerusalem os desea feliz periodismo.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Operación Impulso (20)
Sofía 12:45
– 10:45 ZULU
Afueras de
Sofía.
No hubo tiempo para las despedidas. Ni siquiera pudieron
recoger el cuerpo, simplemente Dimov arrastró a Galveh al interior de la
furgoneta y salieron disparados de allí. Tuvieron que meterse con el
todoterreno en zona boscosa para poder perder a los helicópteros, pero por
suerte los alrededores de Sofía son casi todo bosque. Una vez libres de esos
moscones, continuaron avanzando y cambiando de dirección durante todo el día.
En una granja encontraron una camioneta abandonada que Piotr consiguió poner en
marcha. Cambiaron de vehículo tres veces más y aún recorrieron muchos
kilómetros antes de sentirse lo suficientemente seguros como para pararse a
descansar.
En todo aquel tiempo, Galvech no dijo ni una sola palabra.
Dimov y Piotr devoraron las poco alimenticias bolsas de la
maquina expendedora, situada a pocos pasos de la habitación que habían
alquilado en un motel poco aconsejable para las buenas gentes. Luego el único
Tumánova que quedaba salió fuera a vigilar, como por mutuo y silencioso acuerdo
con el agente proscrito de la IAB, que se quedó con Galvech para interrogarle.
No fue necesario hacer uso de la fuerza. No se requirió
siquiera un tono brusco o una insistencia apabullante. Galvech se sentó frente
a él, le miró, y le dio el resto de la contraseña sin un titubeo, sin un
pero, sin una queja.
- ¿Es todo lo que queríais de mí, no es cierto? –fue todo lo
que añadió.
Parecía haber olvidado sus férreos principios y sus razones
morales para mantener el secreto. Quizás estaba demasiado cansado para recordar
esas cuestiones. Tal vez era consciente de que, simplemente, la derrota era
ineludible.
Dimov logró sin demasiada resistencia que recogiera los
datos de internet, los borrase de la nube y los dejara exclusivamente en su
dispositivo de almacenamiento. Después de eso, nada. Se quedó mirando el
teclado sin verlo, ausente, y luego se levantó arrastrando la silla.
- Voy a tomar el aire –dijo.
- Puede ser peligroso –apuntó Dimov.
Como si no le hubiera escuchado, Galvech fue hasta la puerta
y salió por ella. Por alguna razón, Plamen pensó que debía sentir lástima de
él, aunque no la sintió.
El prematuramente viudo científico bajó las escaleras y
empujó las puertas que conducían a la calle como si fueran un obstáculo que
requiriera de una fuerza considerable. Se sentía agotado. Y vacío.
Si Piotr hubiese estado vigilando en ese momento, le hubiese
visto salir, y la curiosidad le hubiese empujado a seguirle. Pero Piotr
Tumánova no estaba vigilando, se había desplazado hasta la entrada del motel
para hacerse con una botella de Vodka.
Así que Todor Galvech siguió caminando sin dirección y, como
todo a su alrededor era bosque, llegó a los árboles. Continuó luego avanzando
durante unos veinte minutos, sorteando los troncos y permitiendo
que las ramas arañasen su cara. Sus zapatillas tentaban a la suerte, porque las
suelas no eran apropiadas para ese terreno. Todor terminó resbalando, se torció
el tobillo y cayó al suelo.
Las hojas amortiguaron el golpe, aún húmedas de las pasadas
lluvias. Ellas no dejaban que la tierra irregular, lecho del bosque, se secara.
Todor se miró el tobillo con una mueca mal pintada en la cara. Sabía que pronto
empezaría a hincharse. Las punzadas de dolor no tardaron en llegar, empujando
las lágrimas que Galvech había estado reteniendo desde la mañana. Sollozó,
lloró, llamó a su esposa y renegó de Dios en una malgama de blasfemias y
súplicas disparatada.
Se calmó de pronto, sin embargo, sin razón aparente, y miró
alrededor. El bosque estaba silencioso y tranquilo, absurdamente bien iluminado
por una luna llena rebosante de luz. Era una vista hermosa, impropia de
presentarse en un día tan desgraciado como aquel. Y sin embargo, rompiendo el
encanto del lugar, el cadáver de un zorro colgaba de la rama de un árbol. Por
una trampa, presumió Galvech, o tal vez por un divertimento de adolescentes
aburridos.
Así era la humanidad, cuanto tocaba lo destruía.
Aquella visión fue suficiente para darle las fuerzas que
necesitaba. Tomó la decisión y no lo dudó ni un solo momento. No dudó en
levantarse, aunque el dolor le hiciese avanzar con lentitud; no dudó al
acercarse, aunque el olor a animal muerto le hiciese cubrirse la nariz con la
manga de su abrigo; no dudó en descolgar al pobre bicho, que cayó a tierra con
un sonido hueco y sordo, como todo lo muerto; no dudó al comprobar la
resistencia de la cuerda ni al hacer un nuevo nudo corredizo; ni siquiera dudó
al subir a la piedra más cercana y ponerse la soga al cuello. El único momento
de duda vino después, cuando tuvo que saltar. Pero no duró mucho, porque su pie
maltrecho resbaló. Aprovechó el poco aplomo del que disponía para mover de un puntapié
la piedra que le había servido de apoyo. Luego se arrepintió y se debatió.
Sus movimientos bruscos primero, y su peso después, hicieron
que la rama se partiese. Pero para entonces Todor Galvech ya estaba muerto.
Dimov miró su pequeño dispositivo de almacenamiento en la
mano. Piotr le había traído las buenas nuevas hacía poco. Se alegró de que ese
estorbo se hubiera suicidado, porque así no tendría que hacerlo por su propia
mano. A pesar de todo, incluido el tiempo que llevaba haciéndolo, no le gustaba
matar.
Piotr tampoco se había tomado a malas la noticia. Después de
todo, Galvech era un lastre, un cabo suelto, y si él mismo había decidido
acabar con su propia vida… Bueno, hubiera preferido que no tuviese motivos para
hacerlo, pero como eso no tenía solución respetaba la decisión que había
tomado y que tan bien les venía a él y a su obligado compañero.
- ¿Qué toca hacer ahora, “jefe”? –dijo el Tumánova, con aire
burlón, antes de dar el noveno tiento a su ya mediada botella de Vodka.
- Ahora toca negociar –respondió Dimov.
- ¿Con la IAB? ¿Crees que cederán? –se notaba la
incredulidad en su voz-. Los vigilantes no permitirán ni que hablen con nosotros.
- Tengo una línea segura con alguien que tal vez nos ayude-
contestó el agente, perdido en sus recuerdos.
- ¿Y quién es ese alguien? A quien quiera que metas en esto
le pringarás de mierda hasta el cuello.
- Tiene una gran reputación. Y poder para ayudarnos.
- No jodas que vas a acudir a tu jefe. ¿Nunca has visto
películas de espías? El jefe siempre está implicado y tiende una trampa a su
mejor pupilo. ¿Es esa tu historia? No me gusta cómo pinta el final, amigo.
- ¿Tienes más ideas?
Ante su silencio enturbiado, Dimov cogió el teléfono y marcó
el número, procurando desechar sus razonables sospechas de que todo esto solo
podía acabar mal.
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