domingo, 30 de marzo de 2025

Documentos Stoker

El Drácula ¿original?
 
Parece ser que poco después de la publicación de la obra, Bram entregó la única copia mecanografiada conocida al coronel Thomas C. Donaldson, de Filadelfia, amigo íntimo y biógrafo de Walt Whitman, que se encargaba de los asuntos legales de muchos escritores. 
 
Tras la muerte de Whitman, y de acuerdo con sus deseos, Donaldson le dio a Bram las notas originales de la conferencia que el poeta había dado sobre Abraham Lincoln. En una de las visitas que Bram había realizado a casa de Whitman, ambos habían conversado sobre su mutuo interés en la figura de Lincoln. Más tarde, en sus propias conferencias sobre este, Bram citaría el exagerado relato personal de Whitman acerca de la noche en que dispararon al presidente. Donaldson falleció en 1898, y al año siguiente Henkel’s vendió su extensa colección de cartas y manuscritos. 
 
No obstante, transcurrió casi un siglo antes de que la copia mecanografiada de Drácula fuese encontrada en un garaje de Pensilvania entre las pertenencias de la familia Donaldson. La copia cambió de manos unas cuantas veces hasta que en 2002, después de ser ofrecida con enorme fanfarria por la empresa de subastas Christie’s sin que llegase a alcanzar el precio mínimo exigido, fue finalmente adquirida por Paul Allen.
 

Las notas de Stoker
 
El 7 de julio de 1913, quince meses después de la muerte de Bram Stoker, la venta por parte de Sotheby’s de su biblioteca personal incluía un libro escrito por el coronel Donaldson y dedicado en 1898 por su hijo, Thomas Blaine Donaldson, a Bram con las palabras «como recuerdo». 
 
En la misma subasta, James Drake, un tratante de libros de Nueva York, compró por el precio de dos libras el lote 182, que consistía en 124 páginas marcadas como «Notas originales y datos para su Drácula». Las «Notas» reaparecieron en 1946, en una imagen de la revista Life como parte de un reportaje sobre manuscritos raros en el que se decía que habían sido compradas para la colección Scribner por quinientos dólares. 
 
Más tarde, en 1970, el Museo Rosenbach de Filadelfia las compró a un anticuario de libros llamado Charles Sessler. No fue hasta mediados de esa década cuando, gracias a dos catedráticos del Boston College, Raymond McNally y Radu Florescu, el trabajo preliminar de Bram para Drácula atrajo la atención sobre él. Mientras investigaban un famoso folleto llamado Dracole Waida (Núremberg, c.1488), que incluía un grabado en madera de Vlad Dracul III, McNally y Florescu visitaron el Museo Rosenbach. 
Para su enorme sorpresa, el encargado del archivo les sugirió que también podían interesarles las notas de la investigación realizada por Bram Stoker antes de escribir Drácula, que el museo había comprado unos años antes y permanecían medio olvidadas en el archivo. Así fue como obtuvieron una nueva perspectiva de la documentación y el proceso creativo de Bram, que mostraron en su obra The Essential Dracula (1979). Sin embargo, en su siguiente trabajo, In Search of Dracula (1994), trazaron una conexión directa entre el conde Drácula de Bram y el príncipe Vlad Dracul de Valaquia, transformando básicamente a Vlad Dracul III en un vampiro, para disgusto de los historiadores y de los habitantes de Rumanía. 
 
Otros investigadores siguieron el ejemplo de McNally y Florescu, y la peregrinación al Museo Rosenbach continúa proporcionando en la actualidad una oportunidad única para extraer conclusiones de las notas originales de Bram. 
 
Como alternativa, los interesados pueden consultar la edición facsimilar, con excelentes anotaciones, creada en 2008 por los investigadores doctora Elizabeth Miller y Robert Eighteen-Bisang.
 
Por desgracia, aparte de la copia mecanografiada y de las notas, Bram nos dejó muy poca información de primera mano sobre Drácula. 
 
Creo que durante los siete años comúnmente aceptados como el período de tiempo en que Bram trabajó en Drácula, hubo más de una versión de la historia: múltiples borradores y líneas argumentales que se añadían o se quitaban. Probablemente el ejemplo más conocido sea El invitado de Drácula, un relato corto publicado tras la muerte de Bram. Según Florence Stoker, esa sección se quitó del original porque el libro era demasiado extenso.
 
En las notas del Museo Rosenbach se aprecia que Bram utilizaba hojas de calendario para establecer la correcta línea temporal de los movimientos y el intercambio epistolar en Drácula. El texto comienza con Jonathan Harker saliendo de París y haciendo escala en Múnich durante seis días en ruta hacia Transilvania, aunque estos primeros elementos de la historia no fueron incluidos en la edición de 1897. 
 
Existen suficientes similitudes entre el argumento de El invitado de Drácula y el de Drácula para que este relato sea considerado por muchos el eliminado primer capítulo de la novela. 
La copia mecanografiada entregada a Donaldson comienza en la página 102, y El invitado de Drácula tiene menos de veinte páginas, de modo que parece haber unas ochenta páginas de la copia mecanografiada de las que no se sabe nada.
 
De hecho, la copia de 529 páginas entregada al coronel Donaldson llevaba por título El No-Muerto. En las páginas, Bram o un editor realizó añadidos y tachaduras a mano; las más significativas de esas correcciones fue el cambio de título de El No-Muerto por Drácula y la eliminación de tres párrafos, lo que cambió por completo el final. En lugar de que el castillo del conde Drácula fuese destruido por la erupción de un volcán, como ocurre en la
copia original, en la edición de Archibald Constable la escena sugiere una muerte del conde mucho más ambigua.
 
El hermano de Bram, Thornley Stoker, un cirujano que vivía en Dublín, realizó notas de edición en la copia mecanografiada de Donaldson. ¿Viajó esa copia entre Londres y Dublín, y de nuevo a Londres en manos de Bram, y más tarde a editores londinenses para que la pulieran antes de convertirse en la versión final de Archibald Constable de 1897, solo para ser redescubierta en un garaje de Pensilvania?


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